no de salida.."
(Ik&tv)
Tocar el timbre era una plegaria hasta que se abría la puerta y ella nos atendía desnuda. Era la mamá de mi amigo y le decíamos la señora. Nos hacía pasar a merendar cuando se quedaba sola. Con once años aún no sabíamos si nos daba simplemente vergüenza o curiosidad. Yo sentía un poco de asco. Ella nos dejaba ver cómo sus pelos recorrían el espacio hinchado debajo de su ombligo hasta formar una manta entre las piernas. Era pelirroja. Enteramente pelirroja. Mientras nosotros entrábamos a su casa con la respiración contenida, ella sonreía y nos revolvía el pelo con una de sus manos.
La sala de la saca de mi amigo parecía lustrada con jabón, olía riquísimo. Ya sabíamos en cual sillón sentarnos a esperar las tostadas y la leche. Ella traía la bandeja y repartía las tazas. Lentamente nos pasaba toda su piel por delante de la cara, cada parte de sus pliegues, sus ondas enormes y blancas. Después se sentaba a merendar con nosotros. Era inevitable mirarla aunque sabíamos que algo no anda bien y los pecados habían quedado claros cuando tomamos nuestra primera comunión.
Una vez la mamá de mi amigo dejó de ser sólo un catálogo. Sentada en el sillón de la cabecera, estaba erguida como un monumento y su melena roja le caía despareja por los hombros. Era un animal relamiéndose. Durante el tiempo que tardamos en tomarnos silenciosamente la leche, ella no dejó de moverse. Se apretaba y refregaba contra el almohadón. Recorría su cuello con todos los dedos. Cruzaba y descruzaba las piernas. Todo estaba ahí. Una porción de oscuridad. Pudimos ver como la humedad bajaba apenas, por el interior de una de sus piernas desnudas.
Ella no pudo distraer nuestra sorpresa, por eso nos dijo que eran lágrimas. Que las mujeres lloraban por todo el cuerpo. Ninguno se atrevió a preguntar más.
A mi mamá nunca la vi llorar por otro lugar que no sean los ojos. La de mi amigo era muy especial. Todos crecieron y merendaron en sus propias casas. En aquella época habíamos conocido lo sagrado. Fueron las primeras lágrimas de mujer que vi.
7 partículas:
Me dejaste sin lagrimas en el cuerpo.
Impresionante y bello.
Creo que nunca había entrado en tu blog. Todo un descubrimiento. Felicictaciones.
Te mando un beso.
ay mujer
Hermoso, Te felicito por el blog!!! Siempre lo leo, pero este es el primer comentario... Vienen mas!!!
fue una enorme sorpresa este texto tan simple pero tan magníficamente ideado. No se si es ficción o extraído de la realidad, de cualquier forma es inmensamente bello y atrapante. saludos, José López Romero de Corazón urbano
y aunque te lea millones de veces se me sigue anudando la garganta,y puedo volver a sentir esas cosquillas desde las manos hasta la nuca, y ese orgullo por tus letras...y por vos. Te amo nena...tanto tanto!!
anonetaba?? jaja
Aproveché tu mail y me vine para el blog. Me encontré con un mundo inocente y oscuro visto con ojos de artista. Un mundo profundo, allegado, misterioso y precioso.
Muy buen relato!
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