
El azul sale del camarote con una botella bajo el brazo. Apoyado en la baranda, sorbe un trago y luego se acomoda la bufanda. Todavía no amanece.
El rojo se despierta agitado. Se abriga y sale. A esta hora ya son acariciados por las olas.
Sin acercarse, le pide al azul un poco de lo que está tomando. No hay respuesta.
Caminan apenas, el suelo cruje. No se miran. El rojo hace sonar las vértebras de su cuello, siente como se acomodan, como el placer vuelve a encastrar. Rememora, traga saliva.
El azul lo mira y ve a sus propias manos en la espalda roja, las vetas de una llama, el ocaso.
Los dos saborean la misma sal.
Los dos se conmueven en silencio, suspiran, mientras en el horizonte creen ver una orilla.
El rojo se despierta agitado. Se abriga y sale. A esta hora ya son acariciados por las olas.
Sin acercarse, le pide al azul un poco de lo que está tomando. No hay respuesta.
Caminan apenas, el suelo cruje. No se miran. El rojo hace sonar las vértebras de su cuello, siente como se acomodan, como el placer vuelve a encastrar. Rememora, traga saliva.
El azul lo mira y ve a sus propias manos en la espalda roja, las vetas de una llama, el ocaso.
Los dos saborean la misma sal.
Los dos se conmueven en silencio, suspiran, mientras en el horizonte creen ver una orilla.
Foto: Henry http://funkydoberman.blogspot.com
3 partículas:
Que lindos son tus colores Ne.
Tu ocaso, y tu amanecer tambien.
Te amo!
y todos los colores, ansiosos, moviéndose en la orilla esperando por tu poesía,
:)
Precioso, los colores y su viaje.
Beso!
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